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¿Qué es el minimalismo?

February 16, 2016

Después de mi primer contacto con el pensamiento minimalista y de llevarlo a la práctica durante aproximadamente un año, creo estar en condiciones de poder expresar cómo a ha cambiado mi vida y en que aspectos la ha mejorado.

En primer lugar, hay que dejar claro que el pensamiento minimalista no se fundamenta, como mucha gente cree, en el hecho de abstenerse de adquirir o utilizar cosas, o de vivir justo con lo puesto. No, no es nada de eso. El pensamiento minimalista tiene por objetivo vivir de forma consciente y plena el presente haciendo uso de lo que es realmente necesario y descartando lo superfluo. Para ello, cada persona ha de identificar aquello que es realmente importante en su vida y deshacerse de todas las dependencias que le suponen una carga y un impedimento para lograr sus objetivos. La dificultad que entraña el pensamiento minimalista es justamente el hecho de lleva a cabo con objetividad ese juicio acerca de cómo queremos vivir y qué cosas son las que realmente han de estar en nuestra vida y cuales son superfluas.

Normalmente, cuando somos pequeños, pensamos en que haremos de nuestra vida, a qué nos dedicaremos y soñamos con retos que nos crean ilusión y ganas de vivir. Sin embargo, a medida que vamos creciendo, por la influencia de la sociedad, vamos asumiendo cargas y responsabilidades que normalmente acaban por bloquear nuestras aspiraciones. Muchas veces nos vemos envueltos en trabajos que no nos gustan, vivimos un estilo de vida que no nos satisface y, sobre todo, tenemos poco tiempo para dedicarnos a aquello que realmente nos crea satisfacción personal. El minimalismo propone eliminar de forma sistemática todo aquello que representa una carga y un obstáculo en nuestra vida, ya que no contribuye a nuestro crecimiento personal, sino más bien nos obliga a estar pendiente de ello con la correspondiente preocupación o dedicación que ello supone.

Uno de los puntos importantes del minimalismo es precisamente ayudarnos ha cambiar de estilo de vida, es decir, buscar las riquezas de la vida en nuestro interior, en nuestras emociones y sentimientos evitando haber de depender de cosas externas. Sin embargo, para poder conocernos mejor, para poder tener una vida interior más plena, más filosófica y más espiritual, hay que centrarse en aquello que realmente aporta valor a nuestra existencia.

En mi caso particular, a partir de la decisión consensuada con mi familia de que quería simplificar voluntariamente mi vida para poder centrarme más en mi familia y en mis estudios, empecé a deshacerme de todas aquellas cosas que no aportaban nada a mi vida y que estaban, sobre todo, en casa cogiendo polvo. Empecé con todo aquello que no tenia un valor necesariamente inmediato, es decir, con aquellas cosas que rara vez utilizo como la decoración, gadgets y diversos aparatos electrónicos. Luego decidí simplificar mi vestuario. Este punto fue de especial relevancia dado que empecé a darme cuenta de cuanta ropa había acumulado y que hacia quizás meses y meses que ni me acordaba de ella. A continuación seguí con los libros, deshaciéndome de todos aquellos que no trataban temas centrales de los que habitualmente trabajo. El resultado al cabo de pocos meses fue el de tener mucho más espacio en casa, menos cosas que limpiar y menos ropa a lavar y planchar, lo que se traduce en mayor tiempo para disponer para cosas importantes, como por ejemplo dedicarlo a la educación de mis hijos, sin contar el hecho del dinero que me ahorro al ya no comprar nada de todo eso.

Llegado a este punto, el siguiente paso que decidí dar fue el de cambiar los hábitos de alimentación y descanso, centrando estos en pautas mucho más higiénicas y respetuosas con la salud. Empecé por eliminar todo tipo de refrescos (en la actualidad solo bebo agua, té y un café al día). A este hecho se le ha de sumar que como no tengo costumbre de tomar alcohol, eliminar esta parte fue muy sencilla. Finalmente, la parte de la alimentación la fui reduciendo progresivamente hasta convertir la fruta, las legumbres, los cereales y la verdura en el alimento principal de cada día y, además, en cantidades siempre moderadas. La carne y el pescado sigue estando incluida en mi alimentación – y no tengo intención de eliminarlos – pero siempre en cantidades justas y acordes a la actividad física que tengo prevista realizar para aquel día. Este aspecto es fundamental, dado que me propuse realizar actividad física (natación, baloncesto y correr) al menos tres días a la semana de forma constante y sin más excepción de cuando me encuentro indispuesto por alguna razón.

Pero la parte más importante no pasa por todas las cuestiones tangibles que hasta ahora he comentado, sino más bien por la cuestiones de índole intelectual. El hecho de disponer de menos cosas que atender me ha ofrecido más tiempo para pensar y, por tanto, para poder contemplar y escuchar mis emociones y pensamientos. El hecho de iniciarme en la práctica de la meditación me ha proporcionado muchas ventajas a la hora de poder ordenar ideas y establecer prioridades. Pero sin duda alguna, el efecto de serenidad y de inalterabilidad se hace cada vez más patente provocando una camino más seguro por los proyectos que emprendo y todo aquello cuanto hago. De alguna manera, podría concluir que estoy cambiando de una vida basada en el consumismo frenético que nos ha enseñado la vida en la ciudad a una vida más conectada con la naturaleza y los seres humanos.

Os dejo los siguientes enlaces a blogs que me han ayudado mucho a poder entender y emprender que es el minimalismo, el Zen y el mindfulness.

Si alguno de vosotros está interesado en estos temas podéis dejar vuestros comentarios acerca de como han sido vuestras experiencias con el minimalismo, el Zen y el mindfulness.

From → Philosophy

2 Comments
  1. No me dedico a muchas reglas para mi estilo de vivir, pero en el pasado, si. Tenia mi hora de dormir puesta a las 8:30 pm cada dia decidido por yo mismo y no por nadie mas. Me ajuste a una cierta manera de comer, excluyendo postres, aceites, y frituras, particularmente, chocolates. Yo tenia el problema de la acumulacion de ropa por lo que era el menor de tres hermanos y recibia la ropa de los mayores por hand-me-down. Tambien, me demore tiempo en botar cosas que no necesitaba en mi vida, particularmente ropa, pero si, es cierto, me siento mejor asi, coleccionando solamente las cosas que realmente utilizo y que valoro por el uso que tengan.

  2. Muchas gracias por tu comentario Daniel. Tal como dices, aquello que realmente importa en nuestra vida es a lo que debemos dedicarle la atención que se merece y evitar que otras cosas menos significativas nos ‘roben’ el tiempo que podríamos dedicar a aquello que de verdad nos apasiona.

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