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El sentido de la vida

marHace ya algún tiempo (de hecho algunos años) que leí El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl (puedes encontrar una reseña del libro aquí). Este libro respondió a muchas de mis preguntas del por qué el ser humano necesita de dotar de sentido a su existencia. Sin embargo, no logré encontrar un esquema, modelo o sistema por el cual pudiera diferenciar el sentido de otras cosas, tales como objetivos, propósitos, etc. y así poder ordenar mi mente y establecer un plan concreto que me permitiera enfocarme hacia lo que realmente quiero. El caso es que por mucho que te esfuerces en encontrar un sentido a tu existencia, lo que te puedes encontrar es que tan sólo has definido objetivos, proyectos o simplemente expectativas. Todas ellas en sí no son negativas, pero no lograrán por sí mismas llenar ese vacío interior que te preocupa cada día e incluso en esos momentos en que has conseguido aquello que te propones. En este post voy a mostraros la técnica personal que he logrado desarrollar para poder diferenciar unas cosas de otras y hacer que trabajen en harmonia hacia el destino a dónde quiero conducir mi vida.

En primer lugar tenemos que tener muy claro que en cuestiones de sentido no son aplicables los términos éxito o fracaso. No se fracasa en el sentido de la vida, ni tampoco se tiene éxito; se tiene éxito o fracaso en la búsqueda del sentido, que es una cosa muy diferente del sentido en sí. Por ejemplo, un objetivo sí se puede evaluar en términos de éxito o fracaso; de cumplido, incumplido o parcialmente cumplido. Por lo tanto, podemos definir un objetivo que sea la búsqueda del sentido, ahora bien, el sentido, en el caso que se encuentre, no es evaluable.

Los ejemplos sobre el sentido de la vida son numerosos, de hecho en el libro de Frankl se muestran muchos ejemplos. Aún así, para que puedas ver ahora mismo a qué me refiero con visualizar un sentido de vida, creo que el ejemplo de Nelson Mandela y Martin Luther King son muy ilustrativos para este fin: el sentido de sus vidas fue orientar sus esfuerzos para poder establecer una sociedad más igualitaria y más humana en dos contextos completamente distintos, pero con el denominador común de una segregación racial que causaba condiciones de vida completamente indignantes e inhumanas para los colectivos que representaban.

Tampoco hay que caer en la tentación de creer que el sentido está siempre orientado a cosas de gran impacto social. De hecho, el sentido de la vida de cualquier autentico religioso, sea de la religión que sea, es llevar una vida espiritual que le permita sensibilizarse y conectarse con el posible origen de la realidad que profesa. Otro ejemplo es consagrar la vida a la educación y cuidado de tus hijos; o de los hijos de otros; incluso al cuidado de cualquier tipo de colectivo que lo necesite, o de la persona o personas que amas. Las personas que intervienen en proyectos de ayuda a la infancia, ayuda a la vejez, ayuda a personas discapacitadas, etc. encuentran más fácilmente respuestas a qué es aquello que da sentido a sus vidas, precisamente porque actúan movidos por un ideal humanitario.

Por tanto, hay que tener claro que el sentido no es una meta – ya que entonces seria un objetivo -, sino un elemento inspirador que nos da fuerzas para avanzar y vivir. En palabras más profundas, podemos asegurar que:

El sentido es la máxima expresión de lo que somos.

Luego podemos afirmar que:

La felicidad o satisfacción personal emerge cuando nuestros objetivos están alineados con el sentido que damos a nuestra vida.

Y por tanto:

Debemos establecer nuestros objetivos para avanzar hacia el ideal que da sentido a nuestra vida.

Si nuestros objetivos no estan alineados con el sentido de nuestra vida, por mucho que los cumplamos, no habrá manera de llenar el vacío existencial que se genera en nuestro interior debido a que no nos hacen avanzar en la dirección que deseamos para cumplir nuestro sueño.

Como puedes ver, esta perspectiva encaja muy bien con el concepto de alienación, ya que trabajar en objetivos que no estan alineados con tus ideales no te conduce a nada. Otra cosa es ganarse la supervivencia temporalmente (por ejemplo en un trabajo que no te gusta o tratando se sacarte una certificación que te da acceso a otra cosa que sí está dentro de tus objetivos) hasta que estemos en mejores condiciones de dar el salto y luchar por nuestros verdaderos objetivos. Sin embargo es un error muy común estancarse cuando hay una cierta sensación de estabilidad, ya que es mucho más fácil adaptarse a la certeza que a la incertidumbre. Sin embargo, la estabilidad no es sinónimo de felicidad, solo de facilidad, es decir, en un entorno estable las cosas suelen ser más fáciles, pero ¿es lo que realmente quieres? ¿De que te sirve la estabilidad si no estas en paz contigo mismo puesto que no navegas en la dirección que deseas? Te dejas llevar por el viento porque es más cómodo, pero el puerto a donde te llevará puede que no sea el de tu agrado.

Finalmente, me queda el tema del foco. El foco es muy importante para centrarte en el cumplimiento de los objetivos. Sin el foco adecuado lo único que puedes encontrar es dispersión, y ésta es la antítesis de seguir un camino más o menos recto con la esperanza de encontrar al final aquello que buscas. Centrarse en el cumplimiento de los objetivos que nos permite avanzar hacia nuestro ideal es esencial para tener la sensación de logro. Si por el contrario eres una persona que se dispersa con facilidad, te recomiendo encarecidamente que pruebes diferentes métodos de meditación. En realmente poco tiempo verás que tus capacidades de concentración se multiplican considerablemente, cosa que te permitirá ser más efectivo en la consecución de dichos objetivos.

Sólo una cosa más, verás que cuando el sentido de tu vida lo tienes claro, los pasos a dar se ven con más claridad, se está más motivado, se pierde buena parte del miedo a la incertidumbre y se ven las cosas con mucha más claridad. Todo esto es porque se genera una motivación intrínseca positiva por comprovar que puedes confiar en ti misma/o.

De todas formas, si te surge alguna duda, tienes ejemplos más particulares o simplemente necesitas un cable con algún dilema existencial que hayas vivido o que estes viviendo ahora, te animo a que lo compartas en este post: seguro que podemos extraer alguna conclusión interesante.

 

Los siete mejores libros que he leído sobre filosofía Zen

Desde ya hace bastante tiempo, la filosofía Zen y el minimalismo ocupan gran parte de mi interés personal. No se trata de nada pasajero, puesto que ya desde pequeño fui criado en un entorno con muchas influencias sobre temas espirituales, especialmente budistas. Sin embargo, alguna veces, unas por azar y otras por necesidades espirituales, te encuentras más interesado en plantearte preguntas más trascendentales que las que te invita a hacerte la vida cotidiana. Es por ello que he estado leyendo mucho (y también recuperando la práctica)  sobre filosofía budista, y más concretamente sobre el Zen. Por este motivo, he pensado que puede resultar de utilidad a muchas otras personas escribir un post sobre los mejores siete libros de filosofía Zen que he estado leyendo y releyendo en estos últimos tres años. Los he ordenado considerando un orden de lectura progresivo en cuanto a la claridad y profundidad de los contenidos, siguiendo un criterio más o menos didáctico. Espero que pueda ser una guía útil e inspiradora para muchos.

preguntasPreguntas a un maestro Zen: se trata de un diálogo entre el autor y el maestro Taisen Deshimaru en donde se abordan las preguntas más significativas sobre el Zen: la vía del medio, el ser humano, el ego, el karma, el bien y el mal, la muerte, el despertar, la conciencia, el satori y la práctica del zazen. Además, también nos presenta una aproximación a lo que se entiende por Zen en occidente, desmitificando algunas creencias arraigadas sobre el significado de esta filosofía y dando a conocer la gran problemática que supone el dualismo y las categorías en el pensamiento filosófico occidental.

 

 

 

 

 

 

cuentos zenEl pequeño libro de los cuentos Zen: muy acertado para entender la historia del Zen sin tener que acudir a libros más técnicos y sofisticados. Básicamente el libro es una colección ordenada cronológicamente de anécdotas que relatan hechos clave en la historia y evolución de la filosofía Zen. Desde la constitución de la filosofía Chan china, cuya tradición nace de las enseñanzas budistas que trae Bodhidharma de la India y que evoluciona junto con el taoísmo chino reinante en la época, hasta su transmisión y evolución hacia el Zen japonés posterior.

 

 

 

 

 

 

wu weiWu wei: en esta obra se intenta explicar el concepto taoísta de no-acción como una acción en sí misma. Se trata de una historia corta en donde un viajero se encuentra con Lao-Tze y entablan un diálogo sobre qué hay en lo más profundo de nuestras acciones.  Finalmente, tras varios días de entablar conversaciones sobre el concepto de wu wei, el viajero vuelve a emprender la marcha reconociendo que aunque las cosas en el mundo no han cambiado, el ya no es el mismo.

 

 

 

 

 

 

mente zenMente Zen, mente de principiante: sin lugar a dudas uno de los mejores libros que he leído sobre el zazen y cómo abordarlo. El maestro Shunryu Suzuki (el pequeño Suzuki, tal y como él se denomina) insiste constantemente que para poder comprender el Zen hemos de eliminar toda intencionalidad en nuestra aproximación a la meditación, es decir, debemos eliminar toda expectativa en cuanto a beneficios y pensar únicamente en la experiencia que nos lleva el zazen bien hecho. Por otra parte, insiste en aspectos fundamentales sobre la importancia de la postura en la meditación y la importancia de experimentar sin tener en cuenta aquello que nos impide sorprendernos ante el milagro de la vida: el conocimiento adquirido. El principiante se sorprende constantemente porque no tiene expectativa alguna y ese es el estado al que hemos de volver para poder experimentar la vida más allá de las ilusiones que nuestros conceptos han creado sobre ella y que nos impiden verla tal y cómo es.

 

 

 

 

 

 

tiro con arcoEl Zen en el arte del tiro con arco: el foco central de este libro es ilustrar cómo un occidental es capaz de poder eliminar las convicciones y prejuicios que invaden cada simple acción que nos disponemos a realizar por pequeña que sea. El autor, Eugen Herrigel, nos relata progresivamente toda su instrucción en el arte con el tiro con arco y cómo su maestro le transmitió el verdadero sentido del Zen: actuar libre de expectativas, libre de pensamiento. En donde hay pensamiento ya no hay lugar para la acción liberada de intencionalidad. Uno de los aspectos más significativos de este libro es cuando el autor nos relata cómo intento engañarse así mismo para poder acertar en el blanco y cómo su maestro le demostró la raíz de esa actitud: el autoengaño, rasgo muy característico de los occidentales.

 

 

 

 

silencioSilencio: sin lugar a dudas éste es uno de los mejores libros que jamás he leído sobre la esencia de la vida interior. El autor, el maestro Thich Nhat Hanh, describe detalladamente por qué es tan necesario el silencio interior para poder conocer la riqueza interior que llevamos dentro. Uno de los conceptos más importantes que nos explica en esta obra es el del Pensar Sin Parar (PSP) y que consiste en estar siempre hablando con la voz de la conciencia. Este hecho nos evita vivir el momento presente, el aquí ahora, y por tanto nos impide acceder a nuestro verdadero ser interior. También pone énfasis en romper con la dinámica de estar haciendo una cosa detrás de otra, lo que nos lleva a estar siempre pensando en qué haré después cuando acabe de hacer lo que estoy haciendo. Todos estos hábitos de pensamiento se enquistan en nuestro día a día con el paso de los años y acabamos por no atender a aquello que realmente es importante: crear espacios en nosotros mismos a través de la no-acción, del silencio renovador que refresca nuestra conciencia y que nos permite mirar en nuestro interior para decidir por nosotros mismos a dónde queremos dirigir nuestra vida.

 

 

 

psicoanalisisBudismo Zen y psicoanálisis: esta obra es la transcripción de dos conferencias llevadas respectivamente cada una de ellas por Eric Fromm y D.T. Suzuki, en donde cada uno de ellos narra los beneficios que el Zen puede aportar a la experiencia humana. Fromm defiende la idea de que el Zen sirve de gran ayuda al psicoanálisis para poder abordar los problemas psicológicos de las personas occidentales sin tener que entrar de lleno en aspectos de la liturgia y tradiciones orientales alejadas de la comprensión occidental. Por otra parte, Suzuki intenta mostrar que la raíz básica del budismo Zen es tan simple y compleja como comprender que toda acción humana debe encaminarse a la búsqueda de la felicidad considerando en no hacer aquello que no te gustaría que te hiciesen a ti.

 

 

 

 

 

Finalmente, tan solo comentar que para todos aquellos que hayáis leído otros libros que puedan resultar interesantes sobre la filosofía Zen, podéis dejar vuestras aportaciones en los comentarios de este post  y así aumentar la lista de libros que he creído importantes de tener en cuenta en este post.

 

¿Qué es el minimalismo?

Después de mi primer contacto con el pensamiento minimalista y de llevarlo a la práctica durante aproximadamente un año, creo estar en condiciones de poder expresar cómo a ha cambiado mi vida y en que aspectos la ha mejorado.

En primer lugar, hay que dejar claro que el pensamiento minimalista no se fundamenta, como mucha gente cree, en el hecho de abstenerse de adquirir o utilizar cosas, o de vivir justo con lo puesto. No, no es nada de eso. El pensamiento minimalista tiene por objetivo vivir de forma consciente y plena el presente haciendo uso de lo que es realmente necesario y descartando lo superfluo. Para ello, cada persona ha de identificar aquello que es realmente importante en su vida y deshacerse de todas las dependencias que le suponen una carga y un impedimento para lograr sus objetivos. La dificultad que entraña el pensamiento minimalista es justamente el hecho de lleva a cabo con objetividad ese juicio acerca de cómo queremos vivir y qué cosas son las que realmente han de estar en nuestra vida y cuales son superfluas.

Normalmente, cuando somos pequeños, pensamos en que haremos de nuestra vida, a qué nos dedicaremos y soñamos con retos que nos crean ilusión y ganas de vivir. Sin embargo, a medida que vamos creciendo, por la influencia de la sociedad, vamos asumiendo cargas y responsabilidades que normalmente acaban por bloquear nuestras aspiraciones. Muchas veces nos vemos envueltos en trabajos que no nos gustan, vivimos un estilo de vida que no nos satisface y, sobre todo, tenemos poco tiempo para dedicarnos a aquello que realmente nos crea satisfacción personal. El minimalismo propone eliminar de forma sistemática todo aquello que representa una carga y un obstáculo en nuestra vida, ya que no contribuye a nuestro crecimiento personal, sino más bien nos obliga a estar pendiente de ello con la correspondiente preocupación o dedicación que ello supone.

Uno de los puntos importantes del minimalismo es precisamente ayudarnos ha cambiar de estilo de vida, es decir, buscar las riquezas de la vida en nuestro interior, en nuestras emociones y sentimientos evitando haber de depender de cosas externas. Sin embargo, para poder conocernos mejor, para poder tener una vida interior más plena, más filosófica y más espiritual, hay que centrarse en aquello que realmente aporta valor a nuestra existencia.

En mi caso particular, a partir de la decisión consensuada con mi familia de que quería simplificar voluntariamente mi vida para poder centrarme más en mi familia y en mis estudios, empecé a deshacerme de todas aquellas cosas que no aportaban nada a mi vida y que estaban, sobre todo, en casa cogiendo polvo. Empecé con todo aquello que no tenia un valor necesariamente inmediato, es decir, con aquellas cosas que rara vez utilizo como la decoración, gadgets y diversos aparatos electrónicos. Luego decidí simplificar mi vestuario. Este punto fue de especial relevancia dado que empecé a darme cuenta de cuanta ropa había acumulado y que hacia quizás meses y meses que ni me acordaba de ella. A continuación seguí con los libros, deshaciéndome de todos aquellos que no trataban temas centrales de los que habitualmente trabajo. El resultado al cabo de pocos meses fue el de tener mucho más espacio en casa, menos cosas que limpiar y menos ropa a lavar y planchar, lo que se traduce en mayor tiempo para disponer para cosas importantes, como por ejemplo dedicarlo a la educación de mis hijos, sin contar el hecho del dinero que me ahorro al ya no comprar nada de todo eso.

Llegado a este punto, el siguiente paso que decidí dar fue el de cambiar los hábitos de alimentación y descanso, centrando estos en pautas mucho más higiénicas y respetuosas con la salud. Empecé por eliminar todo tipo de refrescos (en la actualidad solo bebo agua, té y un café al día). A este hecho se le ha de sumar que como no tengo costumbre de tomar alcohol, eliminar esta parte fue muy sencilla. Finalmente, la parte de la alimentación la fui reduciendo progresivamente hasta convertir la fruta, las legumbres, los cereales y la verdura en el alimento principal de cada día y, además, en cantidades siempre moderadas. La carne y el pescado sigue estando incluida en mi alimentación – y no tengo intención de eliminarlos – pero siempre en cantidades justas y acordes a la actividad física que tengo prevista realizar para aquel día. Este aspecto es fundamental, dado que me propuse realizar actividad física (natación, baloncesto y correr) al menos tres días a la semana de forma constante y sin más excepción de cuando me encuentro indispuesto por alguna razón.

Pero la parte más importante no pasa por todas las cuestiones tangibles que hasta ahora he comentado, sino más bien por la cuestiones de índole intelectual. El hecho de disponer de menos cosas que atender me ha ofrecido más tiempo para pensar y, por tanto, para poder contemplar y escuchar mis emociones y pensamientos. El hecho de iniciarme en la práctica de la meditación me ha proporcionado muchas ventajas a la hora de poder ordenar ideas y establecer prioridades. Pero sin duda alguna, el efecto de serenidad y de inalterabilidad se hace cada vez más patente provocando una camino más seguro por los proyectos que emprendo y todo aquello cuanto hago. De alguna manera, podría concluir que estoy cambiando de una vida basada en el consumismo frenético que nos ha enseñado la vida en la ciudad a una vida más conectada con la naturaleza y los seres humanos.

Os dejo los siguientes enlaces a blogs que me han ayudado mucho a poder entender y emprender que es el minimalismo, el Zen y el mindfulness.

Si alguno de vosotros está interesado en estos temas podéis dejar vuestros comentarios acerca de como han sido vuestras experiencias con el minimalismo, el Zen y el mindfulness.

Didáctica y TIC

En los últimos años el campo de la didáctica y de la educación está experimentando cambios especialmente importantes gracias al desarrollo e integración de las TIC en la labor docente. Gradualmente se está pasando de los recursos, estrategias y materiales tradicionales a otros que son realmente interesantes en cuanto a su potencial didáctico – como el desarrollo de las inteligencias múltiples que pretende trabajar EntusiasMAT – gracias a las múltiples posibilidades que la tecnología multimedia e Internet proporcionan – estar disponible en línea, combinar lo literal con lo audiovisual y los juegos didácticos, entre muchos otros.

Es por ello que el campo de la innovación educativa se abre y se extiende hasta incluso formas insospechadas de poder utilizar las TIC para aprovechar el contenido vital de los alumnos a fin de poder desarrollar un aprendizaje significativo. Además, casi cualquier área – matemáticas, expresión plástica y visual, lengua, ciencias naturales, …) se benefician de la diversidad y extensión de las diferentes aplicaciones que se desarrollan hoy en día y que poco a poco están marcando diferencia entre el ayer y el hoy en el mundo de la educación.

Por estos motivos y además por el hecho de que mi enfoque profesional cada vez se centra más en la educación, he decidio emprender un nuevo blog que trate en concreción todos los temas que tienen a ver con la vida docente, la didáctica y la relación sinergética que se da hoy en día con las TIC. El nombre que he elegido para este nuevo blog es ‘Didáctica y TIC en las etapas de Educación Infantil y Primaria‘ y lo podéis encontrar en https://didacticsblog.wordpress.com

Espero que sea de utilidad para todos aquellos profesionales, estudiantes, alumnos, docentes, padres y madres interesados en los temas que conciernen a la educación de nuestros hijos y cómo la tecnología interviene en ellos.

 

L’art de viure bé – Epicur

Epicur - Periode Helenístic

Epicur – Hel·lenisme

L’escola d’Epicur és un símbol representatiu de l’època hel·lenística. Lluny de els raonaments profunds respecte a la naturalesa de les coses, l’escola epicúria es centra, essencialment, en l’ètica que permet portar una vida més autentica i harmoniosa, tant en l’ésser interior com en la relació amb el món que l’envolta.

El centre de la filosofia epicúria, l’Arkhé per dir-ho d’alguna forma, és el plaer pur. Aquest plaer autèntic, no volàtil, persistent i alliberador del sofriment al que l’ésser humà es troba constantment sotmès s’esdevé com la meta suprema a copsar per tot aquell individu que realment vulgui alliberar-se del patiment que l’infringeix el món sensible.

Però, què és el plaer pur? En què consisteix? En quines parts, si fos el cas, es divideix o es constitueix. Epicur ho deixa molt clar: el plaer pur es troba composat de dos estadis – o estats de consciència si parlem des d’una perspectiva més psicològica- ben diferenciats als que anomena apònia i ataràxia.

El primer, l’apònia, és aquell estat en que el dolor és completament absent. Quan parlem de dolor ens referim a dolor moral, mental, l’atordiment i desorientació en les qüestions que ens afecten en via, a la indecisió, a la por a allò que és per arribar; aquell dolor procedent de la insatisfacció d’un desig més que no pas un dolor físic o fisiològic.

Però, tot aquests dolors – i d’altres que no s’enumeren aquí -, d’on procedeixen? Com es manifesten?La resposta que ens ofereix Epicur coincideix amb la filosofia budista: del desig. El desig representa la manca d’alguna cosa que es pressuposa necessària. El sentiment de desitjar no ens deixa viure el present ja que tenim l’atenció fixada en l’objecte del desig i els mitjans que ens permeten aconseguir-ho juntament amb un pla d’acció que orquestri tot això fins a satisfer allò desitjat. Altrament, Epicur ens identifica dos tipus de desitjos: els fútils, que són tots aquells que són producte d’una il·lusió momentània, fins hi tot impulsiva – per no dir compulsiva en alguns casos. Aquests desitjos que podríem dir com a prescindibles són precisament els que més conflictes morals i insatisfacció creen en la persona.

Per altra banda, el filòsof assenyala un altre tipus de desig i és aquell que permet desenvolupar les facultats de la persona; en altres paraules, aquells que sorgeixen de la pròpia naturalesa humana. La identificació d’aquests desitjos és vital per a poder començar a destriar quins són realment capricis o pertanyents a qüestions sense cap mena de transcendència d’aquells els quals la seva consecució permeten desplegar tot el potencial humà.

Llavors, sabent diferenciar entre el desig autèntic del que no ho és, la vida comença a prendre una altre orientació, més encaminada a l’ésser que no pas al tindre. Els desitjos són relatius al jo sóc i no pas al jo tinc. A mesura que la persona comença a ser, bona part del dolor desapareix al desaparèixer aquests desitjos innecessaris que no enriqueixen a la persona més que la fan patir.

Aquesta no-presència de dolor és fonamental per a poder arribar al segon estadi que és l’ataràxia. En aquest nivell de consciencia, l’ànima viu d’acord amb les possibilitats de l’ésser que representa i la contemplació de la seva obra és tot allò necessari per a viure plenament. Aquí la persona ha arribat a experimentar l’essència del plaer més autèntic que l’ésser humà pot atrevir-se a viure.

Cal prendre en consideració que per a poder governar la vida d’acord amb els objectius que aquesta filosofia de vida considera, es fa necessari una ètica, un decàleg d’aforismes si més no, que ajudi al practicant a orientar-se en el camí. Recordem que per a obtenir una absència de dolor plena, els desig fútil ha de ser identificat i sistemàticament rebutjat, per tant, evitant certs estils de vida s’evitaran també les possibles temptacions que els desitjos annexats en aquesta comporta.

Epicur anomena en aquest estil de vida el del viure bé o eudaimònia.El viure bé no és el mateix que el bon viure. El primer està d’acord amb la satisfacció de les autèntiques necessitats de la persona, com ara la vestimenta, l’alimentació, el refugi, l’accés a l’educació i el coneixement, el treball, el respecte i la contemplació, tots ells en la justa mesura i sense caure en cap mena d’excessos de la mateixa manera que tampoc caure en cap mena de mancança.

En conclusió, el plaer com a resultat de la satisfacció d’un desig no pot constituir l’objecte de la vida ja que li continua un dessabor; això desvia a la persona de la seva meta efectiva que és l’absència de dolor. Deixo una pregunta oberta per a la reflexió: com podem relacionar aquesta forma de viure la vida amb l’estil de vida consumista que ha definit a les societats humanes al segle XX i el principi del XXI ?

El poder de la Noviolencia y las transformaciones culturales aplicadas a la vida diaria

D.T. Suzuki y Erich Fromm

Budismo Zen y Psicoanálisis

Siguiendo en la linea del post anterior, a continuación dejo el ensayo que escribí para el trabajo de final de módulo (número 5) del curso en Miriada XPacifismo, nuevos movimientos sociales del curso Paz y Noviolencia (2.ª edición)‘ en el que pongo especial énfasis en cómo se pueden aplicar los conceptos de la no-violencia en el quehacer diario y los beneficios que aportan en el momento de enfrentarnos ante la pregunta ¿cuál es el sentido de la vida?

El enfoque de este ensayo es intentar responder a la pregunta de cómo el modo de pensar desde la perspectiva de la no-violencia puede ayudar psicológicamente al bienestar del individuo en cuanto a que los preceptos que ésta postura implica suponen un cambio de orientación y actitud hacia la vida de las personas que la practican.

En primer lugar cabe distinguir que el sentimiento de cambio hacia una perspectiva distinta a la que el imaginario atávico ha dejado a un grupo social en herencia surge de la voluntad de cambio del individuo, por tanto, dicha voluntad supone un nivel que podríamos llamar micro y que puede extenderse a grupos de individuos, clases sociales e incluso a una civilización entera. A éste último efecto de la voluntad de cambio le llamaremos nivel macro, y dejaremos establecido que no tiene sentido un nivel macro si no hay un punto de partida a nivel micro, puesto que el primero es entendido como la suma de las voluntades del segundo que conducen a cada individuo a una perspectiva basada en la no-violencia, el respecto a la diversidad y el deseo de crecimiento personal en armonía con el resto de seres habitantes de éste planeta.

De acuerdo con éste planteamiento, el aspecto psicológico del individuo recibe una serie de beneficios intrínsecos en esta actitud. En primer lugar, el rechazo a cualquier forma de violencia contra sus pares y contra el medio en el que se desenvuelve le conduce irremediablemente hacia un saneamiento de su personalidad, es decir, a una higiene de carácter social en que el sujeto ya no ve como única alternativa el recurso del acto violento para mostrar su desacuerdo con la realidad cambiante en la que se inscribe y se ve obligado a lidiar. Llegado a éste punto es cuando decide cambiar su discurso y lo centra en conseguir mostrar su desacuerdo por medio de actos y palabras que no expresan violencia en sí pero sí presenta el carácter constructivo de su postura en relación a las diferentes opciones que se dan en el contexto donde se ha llegado a un conflicto. Ésta actitud de no dar el brazo a torcer crea convicciones y, además, son defendidas desde una perspectiva humana y no bélica; es decir, sin deseo de violentar a su oponente más que intentar que cambie éste su postura o que respete la suya.

Hasta aquí la participación del individuo en relación a como afronta las diferentes situaciones adversas y no adversas que a lo largo de su vida se ve obligado a afrontar refuerza de alguna manera la autoestima hasta tal punto que puede percibir que un daño a la autoestima de otra persona, incluso a otro ser vivo, produce un daño que es mejor evitar. Llega a la conclusión que puede mejorar la realidad presente sin tener por ello que forzar un cambio drástico por medio de la violencia.

Otro aspecto psicológico que irremediablemente la no-violencia se convierte en precursora es el hecho de el acto de desobediencia bien entendida. ¿Qué quiere decir esto? Una persona que está segura de sí misma porque ya no centra su discurso social en opiniones, sino en convicciones, se fortalece a sí misma cuando trata de no dejar que se imponga la voluntad de otros por medios que no son éticamente lícitos. Un ejemplo de éstos es la propia violencia, los argumentos persuasivos mediante palabras vacías y el chantaje emocional.

Más allá de la desobediencia constructiva, aparece el sentimiento de pertenencia a la humanidad. Si soy una persona que se encuentra en armonía interior, la consecuencia inmediata es la facilidad para poder encontrar, incluso construir la armonía exterior. En todo caso, tal y como ya hemos ido viendo a lo largo de éste ensayo, la semilla que permite dar el paso hacia una postura constructiva y positiva en relación a la vida nace en la voluntad del individuo para orientarse hacia ese estilo de vida, pero ¿que hace posible el nacimiento de esa voluntad? ¿Qué motiva al individuo a optar por ésta postura y no otra? Para responder a ambas preguntas tenemos que recurrir a aspectos psicológicos y culturales que en gran medida, más allá de los aspectos puramente fisiológicos, permiten captar la realidad. Vale la pena dejar claro que la postura en la que enfoco las ideas presentes en ésta reflexión no se basan en la postura relativista acerca de la naturaleza de la realidad, es decir, que la realidad no es relativa; son relativos los diferentes puntos de vista con la que nos enfrentamos a ella. Por poner un ejemplo, la realidad social es un artefacto humano que permite hacer una lectura de nuestro alrededor desde la premisa de pertenencia a un colectivo que se organiza en sociedad para lograr un fin común: superar las imposiciones de la naturaleza. Sin embargo, una persona oriental diferirá en gran medida de éste punto de vista, ya que el imaginario atávico de las culturas orientales tienen una clara tendencia a que individuo y naturaleza tiendan a integrarse más que, en oposición a la postura occidental, la demostración constante de la supremacía humana sobre el planeta. Pero el hecho que transciende a estas dos posibilidades de entender la realidad tienen origen en una motivación: ¿cual es esta motivación? Responder a ésta pregunta no es sencillo si intentamos buscar justificaciones lógicas, es decir, basadas en dualismos del tipo bien/mal, bueno/malo, verdad/mentira. Tenemos que intentar llegar a la identificación y comprensión de los principios fundantes de todo sujeto, es decir, a la naturaleza humana.

En la naturaleza humana se encuentra la necesidad de trascendencia, en otras palabras, de despertar conciencia. De acuerdo con Erich Fromm y D.T. Suzuki, en su obra ‘Budismo Zen y Psicoanálisis‘ (1975), el ser humano tiene tres etapas espirituales: la niñez, en donde las experiencias son vividas; la fase adulta, donde las experiencias ya no son vividas sino pensadas; y una tercera fase que es el volver a nacer, es decir, volver a experimentar la vida desde la postura de la experiencia y no de pensarla. Esta tercera fase, al cual desafortunadamente pocas personas llegan en vida, es lo que desde la perspectiva psicoanalítica se denomina ser consciente del inconsciente, mientas que desde la postura Zen se trata de la iluminación. Esta etapa tiene por objetivo poner fin a la tiranía de la alienación de la persona con respecto a la realidad social que la propia sociedad le ha impuesto para poder garantizar el orden de relaciones entre pares; pero mata al niño despierto, aquel que es consciente que la pelota rueda, para dejar paso a una persona que piensa que la pelota rueda. Aquí vemos la relación existente entre la no-violencia y la psicología del individuo: solo es posible si la persona toma conciencia de la necesidad de cambio que su entorno le exige y que él es incapaz de apreciar porque se encuentra atado de manos y pies en una realidad ilusoria, la realidad que la sociedad ha construido para atar a los individuos a intereses concretos, muchas veces deshonestos, que proceden de una minoría que solo entiende la palabra poder como recurso suficiente y necesario para cubrir el hueco existencial que su no-despertar le ha dejado.

En definitiva, hemos visto que la postura de la no-violencia nace en el hecho que existe una voluntad de cambio con respecto a cómo nos relacionamos con nuestro medio y con nuestros semejantes. También hemos visto que hay aspectos psicológicos y culturales que afectan a cómo captamos la realidad, y por ende, como hacemos la lectura de la misma que condicionará de forma decisiva nuestros actos en relación a los otros. También hemos visto que posibles causas motivan este cambio en aquellas personas que deciden romper con los atavismos culturales heredados por el contexto o cuna social en la que se encuentran implicados. Finalmente, hemos hecho referencia a Erich Fromm para poder responder a la pregunta sobre qué motiva a la persona a adoptar una postura basada en el amor a la vida y la no-violencia como rechazo a todo aquel sentimiento que implica destructividad hacia los otros y el propio planeta. La respuesta se encuentra en la naturaleza humana y en el hecho que cada vez dejamos de ser niños más temprano, la cual cosa quiere decir que hemos experimentado menos la vida para pasar a pensarla. Pero el segundo nacimiento en vida no siempre llega porqué la persona no es consciente de esto. Las culturas orientales, a diferencia de las occidentales tienen mayor respeto por la vida en términos de fusión con la naturaleza en vez de demostrar supremacía. Esta cuestión no excluye al mundo occidental de poder alcanzar la iluminación por otros medios, de hecho Suzuki y Fromm ya nos advierten que el psicoanálisis es el equivalente al budismo Zen de acuerdo con las convicciones racionalistas de la visión occidental de la realidad.

Para concluir, todo cambio procede de una motivación que llama a la voluntad de los individuos, y que puede suponer un acto de desobediencia contra las creencias preestablecidas, por ello está en la educación en etapas tempranas la clave para que los individuos tengan recursos para poder formularse preguntas clave que nos permiten experimentar la realidad desde una conciencia plenamente consciente del acto más que de reflexionar sobre el mismo; una de estas preguntas es ¿cual es el sentido de la vida?

Paz y Noviolencia

Paz y Noviolencia

Paz y Noviolencia

A principios del mes de abril empezó el mooc sobre Paz y Noviolencia en la plataforma MiriadaX, impartido por Carlos Eduardo Martinez, una persona realmente entrañable y con unas dotes didácticas y comunicativas de las que tomo nota para algunos de mis cursos y ponencias. A parte de esto, Carlos Eduardo es PhD en Filosofía con un largo currículo en estudio y formación sobre la paz y noviolencia en diferentes universidades de latinoamérica.

En relación a una de las actividades del curso, me sorprendió la conexión que se puede apreciar entre tres filosofías de vida, como son las de Jesús de Nazaret, Henry David Thoreau y León Tolstoi. A continuación os dejo una síntesis comparativa sobre los modos de lidiar las dificultades con el oponente, antagonista o rival que nos presenta cada corriente que emana de los tres diferentes pensadores.

La triada de autores seleccionados para éste módulo tienen por objetivo el hecho de ofrecer una respuesta opuesta a la comúnmente esperada en situaciones de adversidad, injusticia y oposición ideológica entre otros. Ahora bien, cada uno tiene una versión particular de aquello que se considera el agente precursor de mal, de la angustia, del sufrimiento; a la vez, también cada uno dispone de sus propios predicados para hacer frente a éste agente.

El primero de ellos, Jesus de Nazaret, personifica éste agente en el opuesto, en el antagonista; de esta forma, presenta una alternativa a la violencia como herramienta para disolver el conflicto: el amor. El amor es la herramienta que, en disposición de todo ser humano, se utiliza para hacer ver al antagonista que el binomio bien-mal se puede disolver simplemente con el desprendimiento de todo sentimiento, y por ende de toda acción, que intente imponer la voluntad de unos u otros por medio de la ley del más fuerte.

Sin embargo, nuestro segundo autor, Henry David Thoreau, en cierta conexión con el ideario de Jesús de Nazaret, insiste en dos hechos que hacen mella a la visión del amor como herramienta de cambio: el primero, confundir el amor con la sumisión, es decir, evitar la violencia complaciendo al opuesto, la cual cosa conlleva en gran medida a un abuso cada vez mayor por parte de éste último; el segundo hecho es el consentimiento voluntario del abuso, ya no por sumisión sino por miedo al castigo. Thoreau reclama enérgicamente la implicación de los pueblos a presionar a sus gobiernos para que éstos actúen en nombre de la paz, la igualdad y la prosperidad universal, más allá de responder con violencia a los desacuerdos que se puedan dar, tanto entre diferentes pueblos como en uno mismo.

Finalmente, León Tolstoi aglutina en cierta medida los idearios anteriores. Bajo la dirección del ideario romántico de Jesús de Nazaret y el manifiesto revolucionario de Thoreau, Tolstoi desconstruye la realidad social de la Rusia de su época para inferir que el Estado es un agente precursor de la violencia y que se rige más por sus propios intereses – es decir, por el interés de una élite minoritaria que ha secuestrado el poder que emana del pueblo -, que no por las verdaderas necesidades del trabajador, del campesino, del maestro de escuela, del vulgo en general. De ésta forma, Tolstoi resuelve que la mejor forma de luchar activamente contra la injusticia que esta institución desarrolla cada vez com más y más intensidad es, precisamente, no alimentarla; no participar en ella supone debilitarla, no ser cómplice de la barbarie. Sin pueblo que gobernar, no hay Estado que se sustente. Ésta forma de resistencia no-violenta basada principalmente en el principio de inanición, es decir, de no-consentimiento, y por ende, de no contribución, debilita al estado y pone de manifiesto la debilidad de éste.

En conclusión, la paz y la noviolencia son cuestiones que pueden ir de la mano, pero también ser antagónicas. Tal como hemos identificado anteriormente, no se ha de confundir la paz con la represión de las autenticas voces que guían nuestra vida por miedo al castigo, cosa que solo lleva a la frustración – que no deja de ser una forma de violencia – y al desasosiego. Por otra parte, la noviolencia no significa que no emprendamos ninguna acción, más bien al contrario, la noviolencia es una resistencia activa contra la adversidad, ya sea utilizando el amor para modificar los idearios de nuestro oponente, como resistir el llamamiento a la obediencia debida por la pertenencia a un grupo social, gobierno o estado. Ahora bien, paz y noviolencia son cuestiones plenamente compatibles, puesto que en una filosofía donde el amor es llamado a ser el principio y fin de todas las cosas y la noviolencia el eje director para no imponer por la fuerza nuestras creencias, opiniones o modos de hacer, constituye todo ello una realidad en que la harmonía y la realización personal tienen un porvenir muy prometedor.